domingo, 6 de julio de 2014

 "El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia dios, el dios se llama Abraxas."


Αβραχας


“Contempla el fuego, contempla las nubes y, cuando surjan los presagios y comiencen a sonar en tu alma las voces, abandónate a ellas sin preguntarte antes si le conviene o le parece bien al resto. Con eso no haces más que echarte a perder, tomar la acera burguesa y fosilizarte. Nuestro dios se llama Abraxas y es dios y demonio al mismo tiempo; entraña en sí el mundo luminoso y el oscuro. Abraxas no tiene nada que oponer a ninguno de tus pensamientos ni a ninguno de tus sueños. No lo olvides. Pero te abandonará cuando tú llegues a ser normal e irreprochable. Te abandonará y buscará otra olla en que cocer sus pensamientos”.
Hermann Hesse 'Demian'

jueves, 10 de abril de 2014

Mi muchacha salvaje.

"Mi muchacha salvaje, hemos tenido
que recobrar el tiempo
y marchar hacia atrás, en la distancia
de nuestras vidas, beso a beso,
recogiendo de un sitio lo que dimos
sin alegría, descubriendo en otro
el camino secreto
que iba acercando tus pies a los míos,
y así bajo mi boca
vuelves a ver la planta insatisfecha
de tu vida alargando sus raíces
hacia mi corazón que te esperaba.
Y una a una las noches
entre nuestras ciudades separadas
se agregan a la noche que nos une.
La luz de cada día,
su llama o su reposo
nos entregan, sacándolos del tiempo,
y así se desentierra
en la sombra o la luz nuestro tesoro,
y así besan la vida nuestros besos:
todo el amor en nuestro amor se encierra:
toda la sed termina en nuestro abrazo.
Aquí estamos al fin frente a frente,
nos hemos encontrado,
no hemos perdido nada.
Nos hemos recorrido labio a labio,
hemos cambiado mil veces
entre nosotros la muerte y la vida,
todo lo que traíamos
como muertas medallas
lo echamos al fondo del mar,
todo lo que aprendimos
no nos sirvió de nada:
comenzamos de nuevo,
terminamos de nuevo
muerte y vida.
Y aquí sobrevivimos,
puros, con la pureza que nosotros creamos,
más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,
eternos como el fuego que arderá
cuanto dure la vida".

"Mi muchacha salvaje" - Pablo Neruda

Por si acaso no te veo nunca más.

"Por si acaso no te veo nunca más
quiero que sepas que no fuiste viento ni brisa
ni chubasco ni aguacero
ni un día de sol ni de nubarrones oscuros

No fuiste bosque ni fuiste prado
ni ternero ni cabrito
quiero que sepas que ni césped ni mala hierba
ni un día de sol ni de nubarrones oscuros

Por si acaso no te veo nunca más
quiero que sepas que no fuiste margarita ni rosa
ni tulipán ni crisantemo
ni un olor guardo de ti en mi recuerdo

Y sin embargo echaré de menos
la brisa y el viento
el aguacero y el chubasco
al cabrito y al ternero
la mala hierba y el césped
la rosa y la margarita
el crisantemo y el tulipán
el recuerdo y el olor.
Todo ello ocurrirá en un día de sol y oscuros nubarrones".

martes, 8 de abril de 2014

CASI UNO.

El título "casi" parece no ser casualidad.

"Cuando llega la mañana
me agarro con fuerza,
me agarro con fuerza,
me agarro con fuerza.

Pero ya sabía 
que era hora de dejar
tu cuerpo apretado
casi dormido,

casi dormido,
casi dormido,
casi dormido...

Y algún día
en algún lugar,
si yo te vuelvo a ver...bailando
bailando... te voy a sonreír ,
te deseo lo mejor
mientras me inclino al hombro de mi amor verdadero,
bailando...

Y una vez bailamos, juntos nuestros cuerpos,
nuestros corazones casi uno,
casi uno,
casi uno...

Bailando,
bailando,
bailando,
bailando...

Yo me merezco pasar la 'vía'...Bailando
Mientras me inclino al hombro de mi amor... verdadero.
¡Bailando!
Bailando..."

Anoushka Shankar




sábado, 22 de marzo de 2014

LA MUJER SALVAJE

Su belleza es arisca, apartada de los modismos. Ella encanta por un no-sé-qué indefinible… pero también agrede la mirada. Es un tipo raro y no tiene habitat definido: vive en Catmandu, en el edificio de al lado o se trasladó ayer para Barroquinha. Y no dejó la dirección.
La mujer salvaje en casi todo es una mujer sencilla: coge el metro abarrotado de gente, aprovecha las rebajas, saca la basura y hay días en que desiste de salir porque se ve un guiñapo (se ve… hecha un trapo). Sin embargo en todo lo que hace exhala un frescor de libertad. Y también da escalofríos: tienes la impresión de que has visto a una loba al acecho. Te asustas, miras de nuevo… y quien está allí es la mujer dulce y simpática, arreglándose el pelo, casi una niña. Pero por un segundo viste la loba, la viste sí. Es ella, la mujer salvaje.
La sociedad intenta pero no puede domesticarla, ella evita las reglas. Cuando tú piensas que la capturó, se escapa como agua entre los dedos. Cuando piensas que finalmente la conoce, ella sorprende otra vez. Tiene el alma libre y solo se somete cuando quiere. Por eso escoge su pareja entre los que cultivan la libertad. ¿Y cómo los reconoce? Como toda loba, por el olor, por eso es bueno no abusar de los perfumes. Su movimiento tiene gracia, la mirada destila una sensualidad natural – pero, cuidado, no vayas pasándole la mano. Ella es un bicho, no te olvides. Le gusta el halago pero también araña.
Repara que hay siempre un mechón terco en su pelo: es el espíritu salvaje que sopla en su alma la refrescante sensación de estar unida a la Tierra. Es de ahí que viene su belleza y fuerza. Y su sabiduría instintiva. Sí, ella es sabia pues está en armonía con los ritmos de la Naturaleza. Por eso se conoce a si misma, sabe de sus ciclos de crecimiento y no sabotea la propia felicidad. Como todo bicho ella respeta su cuerpo pero no siempre resiste a las golosinas. ¿Una hippie del Mato, Gabriela del Charco? No necesariamente, la mayoría vive en la ciudad. Y hace días coquetea aquel vestidito negro básico de la vitrina. Y le encanta bailar en noche de luna llena. Ah, entonces es una bruja… Tal vez, ella no se interese por las etiquetas. Sabe que la inmensidad del ser no cabe en las definiciones.
A las mujeres les gusta hacer misterio. Ella no, ella es el misterio. Por una razón simple: la mujer salvaje sabe que la vida es una cosa asombrosa y perfecta y vivir el más sagrado de los rituales. Ella siente las estaciones y se mueve de acuerdo con los vientos, riendo de la lluvia y llorando con los ríos que mueren. Colecciona piedritas, habla con plantas y de una hora a otra quiere quedarse sola, no insistas. No, ella no es una esotérica deslumbrante pero vive deslumbrándose: con las heroínas de las películas, aquella librería nueva, el CD de aquel cantante… Ella se apasiona, sueña despierta y tiene insomnio por amor. Las injusticias del mundo la angustian pero ella respira profundo y renueva su fe en la humanidad. Lucha todos los días por sus sueños, adormece en medio de preguntas sin respuestas y se levanta con el susurro de las mañanas en su oído, un día más, perfecto para celebrar el inmenso misterio de estar vivo.
Ella equilibra en si cultura y naturaleza, moviéndose bella y poética entre los dos extremos de la humana condición. Ella es rara, sí, pero no es una aberración, un desvío evolutivo. Por el contrario: ella es la más arquetípica y genuina expresión de la feminidad, la eterna celebración del sagrado femenino. Ella está ahí en las calles, todos los días. La mujer salvaje todavía sobrevive en todas las mujeres pero la mayoría tiene miedo y la mantienen enjaulada. Ella es lo que todas las mujeres son, siempre lo fueron, pero la gran mayoría se olvidó.
Felizmente algunas lo recuerdan . Fueron incomprendidas, sí, pero lamieron sus heridas y encontraron el camino de vuelta a su propia naturaleza. Esta crónica es un homenaje a ella, la mujer salvaje, el tipo que fascina a los hombres que no tienen miedo de la femineidad . Ellos se ponen un poco nerviosos, es verdad, cuando de repente se ven delante de un especimen de estos. Por eso es que a veces suben corriendo al primer árbol. Pero es normal. Después se bajan, se aproximan desconfiados, cambian los olores y ahí… Bueno, ahí la Naturaleza sabe lo que hace.

"La mujer salvaje" por Ricardo Kelmer

domingo, 2 de marzo de 2014

21 GRAMOS

"Hay un número, oculto en cada acto de la vida, en cada aspecto del Universo.
Fractales, materia... hay un número que clama por decirnos algo.

No sé, lo que intento explicarle es que los números son una puerta para entender que es mayor que nosotros. El modo en que dos personas desconocidas llegan a conocerse.
Hay un poema de un escritor venezolano que empieza: 
'La Tierra giró para acercarnos más.
Gira sobre sí misma, y en nuestro interior, hasta que por fin nos reunió en este sueño'.
Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan. Y en el fondo, eso son las matemáticas".



21 Gramos