miércoles, 10 de abril de 2013

Tú mueves, chaval.

-Estuve pensando en lo que me dijiste el otro día sobre mi pintura. Me pasé casi toda la noche pensando, y se me ocurrió una idea, luego caí en un sueño plácido y no he vuelto a pensar en ti. ¿Sabes qué se me ocurrió?

-No.
-Que eres un crío y que en realidad no tienes ni idea de lo que hablas.
-Vaya, gracias.
-Es normal, nunca has salido de Boston.
-No.

-Si te pregunto algo sobre arte me responderás con datos de todos los libros que se han escrito, Miguel Ángel, lo sabes todo, vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual, lo que haga falta... Pero tú no puedes decirme cómo huele la Capilla Sixtina, nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo. No lo has visto. Si te pregunto por las mujeres supongo que me darás una lista de tus favoritas, puede que hayas echado unos cuantos polvos, pero no puedes decirme qué se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad... eres duro. Si te pregunto por la guerra probablemente citarás algo de Shakespeare: "De nuevo en la brecha, amigos míos". Pero no has estado en ninguna, nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro. Si te pregunto sobre el amor, me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable, ni te has visto reflejado en sus ojos.
No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del Infierno, ni qué se siente al ser su ángel y darle tu amor y darlo para siempre y pasar por todo, por el cáncer. No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses cogiendo su mano porque los médicos vieron en tus ojos que el término horario de visitas no iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque solo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado. Veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio, Will, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio presumes de saberlo todo de mi porque viste viste un cuadro y rajaste mi puta vida de arriba a abajo. Eres huérfano, ¿verdad? ¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te sientes, quién eres por haber leído Oliver Twist?, ¿un libro basta para definirte? Personalmente eso me importa una mierda porque ¿sabes qué? No puedo aprender nada de ti ni leer nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quién eres... estaré fascinado, a eso me apunto. Pero no quieres hacerlo. Tienes miedo. Te aterroriza decir lo que sientes... Tú mueves, chaval. 


El Indomable Will Hunting

Agradecimiento.

Debo mucho 
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de Sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan 
lejanos países
son países
bien conocidos en el mapa.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones
en un espacio no -lírico y no- retórico,
con un horizonte real por lo móvil.


Ni siquiera imaginan 
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.


1976 Wislawa Szymborska

viernes, 5 de abril de 2013

La prisión del odio.

Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltrato y humillaciones.
Una vez libres, volvieron a verse años después.
Uno de ellos le preguntó al otro:

-"¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?"
-"No, gracias a Dios ya lo olvidé todo" -contestó- "¿Y tú?"
-"Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas" -respondió el otro-

Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:
-"Lo siento por ti, si eso es así, significa que aún te tienen preso".


Yo quisiera poder hacer lo que me dé la gana detrás de "la locura". Así: arreglaría las flores, todo el día, pintaría el dolor, el amor y la ternura, me reiría a mis anchas de la estupidez de los otros, y todos dirían: "pobre, ¡está loca! (sobre todo me reiría de mi estupidez, construiría mi mundo, que mientras viviera, sería mío y de todos...

Frida Kahlo


miércoles, 3 de abril de 2013

Soy feminista.

Nunca he declarado la guerra a los hombres,  no declaro la guerra a nadie , cambio la vida: soy feminista. No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero sé también compartir los duelos de miles de mujeres víctimas de la violencia: soy feminista. Me gusta con locura la libertad mas no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista: soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista. Soy feminista porque no quiero morir indignada. Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy en día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo. Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para deconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias. Soy feminista porque es un movimiento que permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse con velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia. Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guión humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad. 

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor. Soy feminista para reconciliar razón y emoción  y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano. Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha.

Sé hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal. Existen verdades, relatos y contingencias: existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos enseñan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin, soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.
Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas.

Como dice Guilles Deleuze: "siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida". Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía. Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desórdenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa María y lo que significa Eva. Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas, ni putas, ni vírgenes, ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas prácticas de sí que nuestra revolución nos entregó; mujeres que no necesiten más amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por eso repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta feminista italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, una feminista. Y lo soy también con el derecho a equivocarme.

Florence Thomas
Cofundadora del grupo Mujer y Sociedad
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
Colombia


Nos hicieron creer.

"Nos hicieron creer que el "gran amor" sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual, que era solo lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

¡Ah! Y tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto... cada uno lo va a tener que descubrir sólo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien. 
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor... aunque la violencia, se practica a plena luz del día".

John Lennon

lunes, 1 de abril de 2013

Sobre el Patriarcado.

El Patriarcado es una neurosis colectiva. Está en todos nosotros, en los hombres y en las mujeres. También -y en grado sumo- en algunas mujeres que se consideran a sí mismas anti-patriarcales. Todos somos víctimas y victimarios en alguna medida.

El patriarcado ha caracterizado toda una etapa de desarrollo humano, más o menos desde el Neolítico hasta hoy. Se caracteriza por el predominio del Ego, la competitividad, la dominación de unos seres sobre otros, la separación Mente/Cuerpo, el pensamiento binario y la represión sexual y emocional que lo hace posible (y todos sus derivados: el machismo, el trabajo enajenado, la desigualdad, la jerarquía, etc...)

El patriarcado se basa en el miedo, el desamor, el displacer, la violencia. También la violencia física, verbal, cultural o estructural que ejercemos unas mujeres sobre otras.

Se reproduce generación tras generación a través de una crianza autoritaria, anti-mamífera, violenta, fría y adultocéntrica sobre las crías humanas. A través de la privación afectiva y la negación de la realidad emocional, que crea seres frígidos, acorazados y enajenados de nosotros mismos.

Para que pueda funcionar tiene que ser Inconsciente, pues desde que se hace consciente, el miedo, el autoengaño y la negación que lo sostiene, por sí solos desaparecen.

Por eso, la superación del patriarcado no pasa por el feminismo, el comunismo, el anarquismo ni ningún -ismo... sino solamente por el desarrollo de la Conciencia Individual y Colectiva.

Ileana Medina Hernández