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miércoles, 3 de abril de 2013

Soy feminista.

Nunca he declarado la guerra a los hombres,  no declaro la guerra a nadie , cambio la vida: soy feminista. No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero sé también compartir los duelos de miles de mujeres víctimas de la violencia: soy feminista. Me gusta con locura la libertad mas no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista: soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista. Soy feminista porque no quiero morir indignada. Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy en día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo. Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para deconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias. Soy feminista porque es un movimiento que permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse con velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia. Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guión humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad. 

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor. Soy feminista para reconciliar razón y emoción  y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano. Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha.

Sé hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal. Existen verdades, relatos y contingencias: existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos enseñan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin, soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.
Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas.

Como dice Guilles Deleuze: "siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida". Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía. Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desórdenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa María y lo que significa Eva. Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas, ni putas, ni vírgenes, ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas prácticas de sí que nuestra revolución nos entregó; mujeres que no necesiten más amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por eso repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta feminista italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, una feminista. Y lo soy también con el derecho a equivocarme.

Florence Thomas
Cofundadora del grupo Mujer y Sociedad
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
Colombia


domingo, 20 de enero de 2013

Soy una radical.

Soy una radical. Porque soy feminista. Sí, soy una radical, porque exijo y lucho por la igualdad entre los hombres y las mujeres. 
Soy una radical por exigir que las mujeres tengamos derecho a decidir sobre nuestras vidas.
Soy una radical porque quiero ser la única dueña absoluta de mi vida y de mi cuerpo.
Soy una radical porque sé la diferencia entre el machismo, el feminismo y el hembrismo.
Soy una radical porque pienso que el derecho al respeto no es algo que se tenga que ganar, sino que es algo inherente por el simple hecho de que estamos vivos.
Soy una radical porque no quiero que sobre mi sexualidad decida ni el Estado, ni los grandes negocios, ni las modas, ni las religiones y mucho menos la Iglesia se meta con lo que yo haga, con lo que entre o deje de salir por mis genitales.
Soy una radical porque deseo que no haya más discriminación ni positiva ni negativa ni con hombres ni con mujeres.
Soy una radical porque deseo que las mujeres vayan libremente vestidas o semivestidas o desnudas sin que ello de lugar a justificar acciones de agresión sobre nuestras vidas y sobre nuestros cuerpos.
Soy una radical porque afirmo que las mujeres somos la otra mitad de la humanidad y no podemos estar  invisibilizadas en la vida pública y privada.
Soy una radical porque cuando voy por la calle y algún hombre opina sobre mi cuerpo o mi forma de vestir no me da la gana de callarme, porque asumo que su actitud no es "natural" sino educacional.
Soy una radical porque aunque no vaya conmigo la cosa, me ofendo si en mi presencia veo algún tipo de agresión sexual, acoso o discriminación con otras mujeres.
Soy una radical porque eso que la gente llama "piropos" cuando ven a una mujer por la calle a la que no conocen de nada y sobre la que no tienen derecho a opinar ni a molestar,  lo veo como una agresión sexista.
Soy una radical porque asumo que cuando una mujer dice "NO" es No, y que de igual forma si un hombre dice "No" también es No.
Soy una radical porque estoy en contra de la dicotomía en la que las mujeres sólo podemos encajar en la clasificación de "Santas" o "Putas".
Soy una radical porque defiendo que una mujer decida con quién o quiénes, cuándo, cómo y cuántas veces desea disfrutar de su sexualidad.
Soy una radical porque afirmo que las mujeres también nos masturbamos.
Soy una radical por defender la menstruación y no avergonzarme de la única sangre que no es derramada ni por una herida ni por un acto de violencia, la cual es más natural que la que derraman en las guerras.
Soy una radical porque no tolero ningún comentario sexista y no le río las gracias ni me callo cuando estos comportamientos tienen lugar en mi presencia.
Soy una radical porque defiendo a las personas (hombres y mujeres) que deciden libremente acostarse con quienes les de la gana, gratis o cobrando, y estoy en contra de cualquier explotación y /o coacción sobre la trata de blancas.
Soy una radical porque deseo que exista la sororidad entre las mujeres y dejen de criticarse unas a otras por cómo se visten y con cuántos se acuestan o se dejan de acostar (porque eso también es machismo)
Soy una radical porque estoy a favor de que la mujer decida cuándo quiere o cuándo no quiere tener hijos.
Soy una radical porque cuando me visto o me desvisto cómo me da la gana, lo hago única y exclusivamente para mi, y no lo hago para "provocar" a nadie. Mi vida no gira en torno a tu pene.
Soy una radical porque asumo la capacidad de raciocinio y responsabilidad de lo seres humanos para poder controlar eso que dicen "impulsos" o "instintos" cuando intentan justificar una agresión.
Soy una radical porque cuando veo a algún hombre por la calle que me atrae, no me da derecho a acosarlo y mucho menos utilizar el estar en compañía de otras mujeres para hacerme la "hembrita" delante de ellas y de él, y viceversa.
Soy una radical porque defiendo que los hombres también deben liberarse y dejar de reprimirse: ellos también tienen derecho a llorar, a mostrar sus sentimientos y sus debilidades, y a no tener que estar aparentando todo el tiempo que lo saben todo, que lo controlan todo y que pueden con todo sin tener que ser juzgados como menos "hombres".
Soy una radical porque defiendo que los hombres no tienen por qué "demostrar" que son máquinas sexuales y que están dispuestos siempre, eso también debe ser agotador.
Soy una radical porque defiendo no sólo la emancipación de las mujeres, sino también de los hombres: también tienen derecho a no tener que depender de una mujer para sobrevivir en una casa : ellos también tienen capacidad para lavar, planchar, cocinar, tender y cuidar de los hijos en caso de que los hubiera; no son inferiores ni inútiles en este aspecto y tienen tanta capacidad como nosotras, negarlo sería una infravaloración hacia su persona.
Soy una radical porque estoy en contra de que en una separación o divorcio con hijos de por medio se aproveche la discriminación positiva (e injustificada cuando sea el caso) para que ellos no puedan disfrutar de sus hijos.
Soy una radical porque no entiendo, ni comparto, ni asumo ni acepto que para que una mujer pueda lograr el mismo estatus socioeconómico que un hombre tenga que trabajar el doble que él y ganar en muchos casos la mitad, y que encima se sugiera que para ello ha tenido que "hacerle un favor" al jefe.
Soy una radical porque creo que las mujeres no somos "princesas" que tengamos que esperar a que vengan a "rescatarnos" unos "príncipes".
Soy una radical porque cuando me enfado por algo tengan que venir con el tópico de "¿estás con la regla?". No señores, ellos también se enfadan y encolerizan y no achacamos su comportamiento a las hormonas. Si has hecho algo que me molesta, es independiente de que tenga o no la regla y no tengo por qué callarme.
Soy una radical porque creo que un hombre no es menos hombre porque se declare feminista.
Soy una radical porque creo que ya va siendo hora de que sepáis lo que significa ese término y que sino lo sabéis, miréis ese término en el diccionario. No hablemos sin saber.
Soy una radical porque pienso que ni todas las feministas son mujeres, ni todas las mujeres son feministas.
Soy una radical cuando me pongo rebelde y suelto "barbaridades" por la boca y me dicen que ante todo tengo que ser una "señorita": pues NO! Antes que una señorita, antes que una mujer, soy PERSONA, y que tenga un coño entre las piernas no significa que no puede alzar la voz o despotricar ante lo que considero injusto. "Eso no está bonito", dicen algunos/as; menos bonito es que penséis que lo bonito prima sobre lo JUSTO.
Soy una radical porque algunos/as dirán y pensarán que no me queje tanto, que en otros lugares las mujeres están peor, que en algunos países las mujeres son lapidadas. La lapidación no es sólo arrojar piedras sobre la mujer libre. Aquí se lapida a las mujeres con palabras, rumores, discriminaciones,etc. Es otra forma de coaccionar la libertad y asustar a las que no se atreven todavía a alzar su voz.
Soy una radical porque pienso que lo mismo que no es necesario ser homosexual para estar a favor de su integración y libertad, ni ser negro para estar en contra del racismo, tampoco es necesario ser mujer para estar a favor de la igualdad de géneros y de sexos.
Soy una radical porque antes que hombres y mujeres, antes que pollas y coños, somos PERSONAS.
Y soy una radical, porque si no os gusta ésto, me va a dar igual y voy a seguir haciendo lo que me da la gana como siempre he hecho, porque amo la libertad y estoy en contra del libertinaje.
 Y soy más radical aún porque si me enfrentáis por esto, os voy a mandar a la mierda o a tomar por culo. Eso si os lo dejo ya a vuestro gusto.

L.G.S

lunes, 14 de enero de 2013

La Mujer Gaiática.

"La mujer gaiática vive en el interior de cada mujer. Es la mujer primal, la hembra instintiva primordial de la que nos avergonzamos porque nos han enseñado reprimirla y a rechazarla. Yace dormida y ha sido olvidada, pero no ha muerto y renace con fuerza cuando regresamos a ella para ofrecerle aceptación, nutrición y espacio en nuestra vida.
La mujer gaiática toma la Tierra como maestra y reconoce y honra en su cuerpo los ciclos y la naturaleza sinérgica de Gaia, nuestro planeta azul.

No está domesticada y es una en sí misma, libre e independiente como la Madre Tierra que solo obedece a los mandatos de la vida natural. Tiene claras sus lealtades y conoce y defiende su territorio. Se respeta a sí misma y es fiel a su gente e implacable en la defensa de sus hijas e hijos.
La mujer gaiática ha hecho las paces con su madre y con su padre y camina bajo la guía de sus ancestros. Conoce las tradiciones matrísticas ancestrales y trabaja para que estas enseñanzas no desaparezcan y puedan sanar los estragos de la devastación patriarcal.

No intenta caer bien a todo el mundo sino sólo ser impecable con los mandatos de su corazón. Ama su cuerpo y no se flagela, porque honra su carne a la Madre Tierra. Ha pacificado sus relaciones con los hombres y puede compartir con ellos su camino con alegría. Disfruta libremente de su sensualidad en todas las épocas de su vida y vive con curiosidad el paso del tiempo como una gozosa oportunidad de nuevos aprendizajes.

La mujer gaiática es mujer de manada. Sabe que estos son tiempo de cultivo de la sororidad circular para lograr que la fuerza de la sanación individual se haga fermento que active otras levaduras. Tiene un profundo compromiso con la Madre Tierra y la honra para sanarla y sanarse a sí misma.

La mujer gaiática es una guerrera pacífica de Gran Madre y nada puede detenerla en la defensa de los seres sintientes y de nuestro hogar, la Tierra. Está comprometida con la sanación del femenino planetario y promueve la cultura de Paz, el trabajo circular, la toma de decisiones por consenso, la consciencia ecosófica. Ha ido más allá de sus heridas personales, y escuchando la llamada de la Madre Tierra, se ha puesto en pie de paz por las próximas 7 generaciones".


Texto de: Arboleda de Gaia



viernes, 11 de enero de 2013

✡ Llamaré Bruja ✡

Llamaré Bruja a todas aquellas intuiciones, visiones y pensamientos que son nuestro instinto, nuestro olfato y el famoso sexto sentido que en nombre de la civilización ha quedado reprimido y degradado, pero que no ha muerto ni aun quemándolo en la hoguera.

Llamaré Bruja a ese territorio recuperado de mitos, tecnologías femeninas, internas o externas; a ese espacio de unicidad de todos los mundos, de inclusión en un todo ecológico. Al continuo de de la creación y su interconexión.

La cultura ha querido manipular y forjar a su antojo a las mujeres de estos últimos seis mil años.
Lo ha hecho influyendo en todos los planos de sus cuerpos, sobredimensionando los valores de bondad, sumisión, recato, abnegación y entrega, argumentando que esas sí son cualidades femeninas, como una intoxicación de sus cuerpos físicos con químicos industriales.

Estos valores coinciden con las energías de la ovulación. La cultura ha desacreditado, perseguido, desterrado, castigado a los valores menstruales de fuerza, insumisión, astucia, poder, agresividad. El poder de la bruja es el poder del conocimiento de lo cíclico, de la renovación, de la sabiduría para empezar de nuevo de un modo mejor: la sabiduría de dejar morir lo que tiene que morir para que nazca lo que debe nacer. El poder de la Bruja es el conocimiento de los ciclos naturales del ser, esa es su sabiduría.

Si te sientes diferente desde siempre y no encajas completamente en ningún lado...
Si tienes ilusiones espirituales que no te ha enseñado nadie, si te sientes "llamada" por el Antiguo Arte, en lugar de llamarlo, y te es irresistible...Si el llamado tiñe toda tu vida de una intensa emoción, si el llamado te produce, al mismo tiempo, éxtasis y sensación de falta de mérito...Si te da miedo que piensen que estás loca, o más aún, te da igual que lo piensen, porque tu entorno te desconoce y desacredita... Si el llamado sigue haciéndose oír por múltiples caminos y al desatenderlos te enfermas... Si conoces la enfermedad física o psicológica que los métodos tradicionales no pudieron curar, te has curado metiéndote lo suficiente hondo dentro de ti misma...
Si en sueños tus guías te entrenan e informan...
Si has recibido un nombre "verdadero" en sueños o visiones....Si puedes alterar tu estado de conciencia y el de los demás...Si reconoces tanto a tus guías internos como externos...
Si has experimentado la capacidad de sanar...
Si produces buena suerte...Si puedes reconocer las sincronías...Si puedes leer los símbolos...

Entonces has recibido la verdadera Iniciación.

No lo dudes, ¡ya eres una Bruja!

☽☽✪☾☾ 

sábado, 5 de enero de 2013

✡ Oración a la Virgen de los Deseos ✡

"Virgen de los deseos,
virgen de lo prohibido,
virgen de la locura,
virgen que cura toda amargura.

Estamos bajo tu manto,
hermanadas y revueltas,
indias, putas y lesbianas,
blancas, negras y mulatas.
Todas nosotras, cualquiera de nosotras,
todas despojadas de apellidos, sin adjetivos.
Cualquiera cabe en este regazo, cualquier mujer rebelde, perseguida, buscada,
criticada o señalada.
Somos todas bastardas,
somos todas hermanas.
Todas sin padre,
todas hijas de una misma madre.
Virgen milagrosa, fraganciosa y pecaminosa,
tienes para tus pecados un altar distinto
en cada uno de nuestros cuerpos,
un perfume distinto fabricado
con cada uno de nuestros sudores,
un aura distinta con cada uno de nuestros alientos,
un canto distinto, con cada uno de nuestros gemidos.

Virgen protectora de deseos y de luchas,
de la esperanza y de sueños.
Líbranos de racistas, homofóbicos, corruptos,
machistas, colonialistas y explotadores.
Líbranos de obispos y curas hipócritas
que desde sus púlpitos usan la muerte de Jesucristo
para culpabilizar una vez más a las mujeres.
Avísanos cuando vengan. Ocúltanos cuando nos busquen.
Confúndelos cuando nos encuentren.
Sujeta sus manos cuando nos golpeen.
Detén sus movimientos cuando nos violen.

Virgen de los Deseos,
los predicadores te odian;
los curas y los obispos te niegan,
mientras nos condenan a la violencia y a la sumisión.

Virgen de los Deseos
eres sembradora de rebeldía.
Con tu mano santa despiertas
la palabra en las mujeres mudas,
la alegría en las mujeres tristes,
y la rebelión en las mujeres sometidas.
Por eso eres una virgen peligrosa y osada,
por eso eres una virgen expulsada de la mariología,
compuesta de dolorosas, abnegadas y tristes vírgenes.
Virgen que te has cambiado los hábitos
negros, largos y pesados,
por coloridos vestidos,
por prácticos pantalones,
por lindas minis.
Virgen autoliberada de la cruz
de cargar siempre con los muertos,
de cargar siempre con los vivos,
de cargar y cargar y cargar
todas y cualquier cruz.

Virgen de los Deseos,
esclarecedora de todas nuestras dudas.
Delatora de los dioses que quieren imponernos,
de los mandatos con que quieren atarnos,
de los miedos con que quieren sujetarnos.
Virgen que nos enseñas a no tener miedo,
a no callar, a no renunciar.
Virgen que nos enseñas a actuar
y rebelarnos cada día más y más y más.

Virgen que te encarnas
en las que nos enseñan a leer y a escribir.
Virgen que te encarnas
en las que nos enseñan a amar y conocer
nuestro cuerpo.
Virgen que te encarnas
en las cocineras del banquete de la vida,
en las que siembran y cosechan frutas y verduras,
en las que amasan pan y hacen queso.
Virgen que te encarnas en las parteras,
virgen que te encarnas en las aborteras,
virgen que te encarnas
en las que nos enseñan a creer en nosotras mismas
y amar lo que somos.

Virgen de los Deseos,
tú sabes que el cielo está vacío,
que la Iglesia es puro poder,
pura hipocresía y pura dominación.
Tú sabes que su discurso es mentiroso,
y que su caridad es falsa.
Virgen de los Deseos huida de los altares,
huida de las prédicas,
huida de los catecismos,
huida de las confesiones.
Virgen de los Deseos huida para desear
y enseñar el poder de desear.

Virgen de los deseos que eres puro deseo,
pura libertad y pura esperanza;
haz que nunca muera en mí ni en nosotras
el deseo de ser feliz;
haz que no me olvide,
ni ninguna de mis hermanas,
ni viejas,
ni jóvenes,
ni pequeñas,
del deseo de buscar libertad, felicidad y dignidad.

Aquí, abajo, ahora y en la Tierra por siempre. Amén".

Poesía de María Galindo (Mujeres creando, Bolivia)

domingo, 18 de noviembre de 2012

Esa Mujer Guerrera, Salvaje, Fiera... somos todas nosotras... somos Ella!

Esa mujer guerrera, hembra fatale
esa a la que trataron de mutilar las alas,
esa que nació volando hasta que alguien
le enganchó un cepo entre las piernas.

Esa mujer está llorando,
y de las lágrimas arrancará con fuerza.

Esa mujer de Luna, mujer hermosa,
Mujer de vientre aventurero,
esa mujer que lucha a fuego y piedra con su tristeza,
esa mujer hará eterna la primavera.

La que tiene un caracol viviendo en el ombligo
y pasa alguna noche en vela porque tiene miedo,
esa mujer es la Mujer Guerrera.

Esa mujer que se metamorfosea,
esa que a veces se rebela,
y otras se queda sin fuerza,
esa que grita y con su voz crea el Universo lleno de estrellas.

Esa mujer tiene que luchar si quiere ser ella.
Esa mujer a la que cercenaron la rabia,
a quien también convencieron de no escuchar sus emociones,
y ahora se pelea dando puñetazos en el aire,
y arrancándose las tripas de miedo a que no la quieran,
esa mujer, ésa, es la Mujer Guerrera.

Esa mujer que se esconde en las cocinas,
esa mujer de nieve, de noche negra,
esa mujer que esconde la cabeza bajo la almohada,
esa mujer de azúcar y de pimienta,
esa mujer es una fiera.

Esa mujer madre que decide cuándo y cómo quiere serlo,
la que quiso decidir y no se lo permitieron,
esa mujer que juega con su sombra, 
mientras arropa niños y vigila la cena,
esa mujer que decidió no hacer más cenas,
esa es la mujer de la Luna Llena.

Esa mujer salvaje, mujer desnuda,
esa mujer sin ropa ni disfraces,
que se tumba en las terrazas 
a tomar el aire en las noches traicioneras,
esa mujer testigo de su condena,
esa mujer es la Mujer Guerrera.

Poema de Fabia Garibola


jueves, 8 de noviembre de 2012

Resucitando a la Gorgona: el Mito del Hembrismo.

En la mitología griega, una Gorgona era un despiadado monstruo femenino. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. Se decía que había tres Gorgonas: Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos. Las Gorgonas son a veces representadas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí. Llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí. La única manera de cortarla, era cortarle la cabeza.

¿Espeluznante, no? Pues la misma sensación genera en las personas el mito moderno asociado al desarrollo del feminismo: la Hembrista. Siendo un mito "comme il faut", nunca nadie la ha visto pero todos y todas le tienen terror. Es la suma de todos los miedos del patriarcado y de las mismas mujeres. Comprendamos: en una sociedad vanidosa, nadie quiere ser un monstruo, todas quieren posar de heroínas apolíneas y algunas activistas tibias les va bien eso de defender los derechos pero mientras no les arruine la imagen ante las corporaciones patrocinadoras.

Sin embargo, si analizamos la cuestión en estricto rigor, ni la Hembrista -ni la feminista radical- existen como seres diabólicos que deambulan por ahí tratando de petrificar hombres con la mirada. Son leyendas urbanas pertenecientes a la mitología patriarcal rebozada en el caldo de la ignorancia supina.

Cazando al Mito Hembrista:
Al Googlear el término "Hembrismo", la mayoría de las definiciones son bastante escuetas al señalarlo como lo opuesto al machismo. Poca definición y mucha polémica genera el término. Pero bueno, respetando la "definición", el hembrismo sería lo opuesto al machismo, ergo, para saber de qué se trata, hay que ver qué es machismo. Le dejo los siguientes párrafos a Wikipedia:

El Machismo, expresión derivada de "macho", se define en el DRAE como la "actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres".

El machismo engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas tradicionalmente como heterosexualmente masculinas y, también, discriminatorias contra la mujer.

Gracias Wikipedia. De lo dicho se deduce que el machismo son conductas, ideas y actitudes socializadas, es decir, de común reconocimiento y ampliamente aprendidas, con un fuerte apoyo de la tradición, por lo tanto aceptadas. El machismo entonces, cuenta con un sistema ideológico-simbológico que permite su reproducción.

Si el Hembrismo es lo contrario del machismo, se deduce tentativamente: "un conjunto de actitudes y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas como heterosexualmente femeninas y también, discriminatorias contra los varones".

Ok, si cuando hablamos de machismo, nos referimos a entender las relaciones de género y a la vez, a un sistema que apoya dicha concepción y por su parte, el Hembrismo sería la respuesta equivalente al machismo...¿dónde está el sistema cultural, la práctica social, el respaldo de la tradición, la estructura de apoyo que permite la reproducción del supuesto Hembrismo?

Como dice Beatriz Gimeno sobre el mismo concepto: "¿hay un movimiento, una ideología, un pensamiento, unos textos... que defienda que los hombres deben ser sometidos a la desigualdad en la que nos hayamos las mujeres? , ¿que deben ser despojados de sus derechos económicos o políticos, que deben cobrar menos, que se merecen ser objeto de violencia por parte de las mujeres;  que deben ser recluidos en sus casas, salir del mundo laboral, del espacio público?"

Otro elemento a considerar: el Hembrismo, supuestamente, contribuye a mantener conductas heterosexualmente femeninas; sin embargo, siempre que calificamos a alguien de hembrista lo hacemos porque esa mujer ha mostrado conductas asociadas a lo masculino: violencia, agresividad, sentido de la competencia, ambición de poder, etc. La contradicción evidente de esto confirma la impronta machista en la raíz del concepto.

Ah, bueno, dirá alguien: "pero hay mujeres que le pegan a sus maridos o que compiten con otras mujeres o que piensan en favorecer a los hombres..." Seguro que las hay, pero no son Hembristas.
Decir que existe el Hembrismo es sostener que existe un sistema de dominación destinado a subyugar a los hombres, apoyado por las leyes, financiado por la banca global, controlando el poder político y los medios de comunicación para cosificar a los hombres y usar su imagen como para vender electrodomésticos; afirmar que existe el Hembrismo, es sostener que existe una ideología operando en la sociedad que promueve el maltrato y la discriminación hacia los varones a nivel político, económico, socio-cultural. ¿Dónde está ese sistema? No existe. Si existiera, no podría funcionar, porque quienes se supone deben administrarlo, las mujeres, están sufriendo violencia, discriminación y sometimiento en distintos ámbitos de la vida debido al patriarcado o bien tratando de liberarse de la opresión de éste.

La Gorgona, en su poder temible, era también una sagaz protectora. No le cortemos la cabeza, mejor comencemos a usar la propia. El Hembrismo y la Hembrista son mitos convenientes del patriarcado que dividen a los oprimidos, en este caso las mujeres, debilitando así su fuerza. Es un producto de la añeja pero siempre efectiva estrategia del "divide y vencerás", el cuento del "Cuco" que nos contaban de niños para que no desobedeciéramos.

No olvidemos que a los que dominan, les gusta decirle a los dominados cual es su lugar y mientras los dominados se mantienen ahí, los consideran nobles y buenos;  pero cuando éstos se rebelan, ya les parecen resentidos, delincuentes, peligrosos; entonces inventan mitos para que el resto sienta miedo de su propia libertad: la hembrista, la feminista radical, el negro resentido, el indio ladrón, etc.
Algunos mitos se inventan para perpetuar el sometimiento de muchos a favor de unos pocos, y fomentar el miedo al poder de autonomía y acción que a cada ser humano le corresponde por derecho.





-Nota propia: para mayor y mejor entendimiento de la similitud del tema con la gorgona Medusa, buscad información sobre la historia de este ser mitológico, cómo llegó a ser mortal y a raíz de qué y por qué era tan temida.







martes, 18 de septiembre de 2012

Oración a la Diosa Madre.

"La Diosa te salve, Vagina
Llena eres de gracia
El Coño es contigo
Bendita tú eres entre todas nuestras Partes
y bendito es el fruto de tu sexo, el Clítoris,
Santa Vagina, madre de todos/as
ruega por nosotras, liberadas
ahora y en la hora de nuestro Orgasmo.
¡Amén!"