Valérie Tasso- "Diario de una ninfómana"
"PERDÓN POR DESCRIBIRTE CON TAN PRECISA LETANÍA. FUI DEVORADO POR LAS FAUCES DEL TIEMPO, ¡OH!, VORAGINOSA ARMONÍA"
lunes, 7 de enero de 2013
Cosmos, Muerte y Orgasmo.
(...) "Cuando salgo, un diluvio empieza a caer sobre la ciudad. No he traído paraguas porque el tiempo ha sido bueno todo el día, y justo al salir es cuando me tengo que transformar en un pequeño Noé sin barco. Todo el mundo en la calle se pone a correr como locos, saltando los charcos de agua y barro que se han acumulado en la acera. Yo decido andar, no sirve de nada correr, sin paraguas y visto el grosor de las gotas, me voy a mojar igual. Además me gusta la sensación de pelo mojado cuando hace calor, y ese olor a tierra mojada. Esta lluvia me recuerda a mis fines de semana en el campo con mis abuelos, cuando era pequeña. Estoy completamente mojada al abrir la cerradura de mi puerta. Un baño caliente, con sales, se impone. En el pasillo me quito toda la ropa -hasta el sostén está goteando-, luego me voy desnuda al salón para poner un CD de Lorena McKennit, "The visit", me sirvo una copa de vino tinto y pongo varias velas perfumadas en el baño. Mientras suena un poema de Shakespeare, cantado con acompañamiento de arpa, me voy sumergiendo en un baño de una hora, el cual me dejará las extremidades completamente arrugadas. ¡Qué maravilla! Me gustaría morirme así. Confieso que he imaginado varias veces cómo sería. Creo que se parece a un largo sueño hacia un viaje interno de nuestra alma. El dolor es sin duda lo que debe asustar a la gente. Pero la muerte no puede ser dolor, si el dolor es físico y la muerte, el estado definitivo en el que perdemos nuestra envoltura. Tengo mi propia teoría de lo que debe pasar cuando una muere. Somos pura energía, y al morir, todos nuestros átomos se irán mezclando con el resto del Universo. Nuestra energía propia acabará mezclándose con la energía del Universo. Ni Paraíso, ni Infierno. Somos una unidad del Cosmos, o sencillamente el Cosmos entero. Así me siento yo cuando hago el amor. Siento una mezcla de energía con la otra persona, que me hace viajar y fundirme con el Cosmos. La energía de mi orgasmo es una pequeña parte de mí misma que se va y acaba mezclándose con el Universo, y cuando acabo rendida, vuelvo a mi estado humano. Es un viaje sideral de mis células que se quedan dispersas para siempre, prisioneras de un tumulto energético, el cual no sé gestionar y que me llama permanentemente. Por eso queremos repetir esta experiencia. Para comprenderla mejor. Sin embargo, yo nunca consigo comprender nada. Es una pequeña muerte que intento domesticar cada vez. Además, es la expresión que nosotros, los franceses, utilizamos para denominar poéticamente al orgasmo: ' la petit mort'. Cada acto amoroso es una manera de acercarme a este estado de éxtasis. Pero no lo puedo nunca atrapar y estoy condenada a repetirlo una y otra vez para discernirlo mejor. En otros términos, es una montaña, con un gran abismo, al cual no caigo nunca, un pie en la tierra, otro en el vacío. Y mi cuerpo se balancea entre la humanidad y lo divino como un autómata. (...)"
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