viernes, 4 de enero de 2013

Me doy permiso

Me doy permiso para alejarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...

No acepto la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan  de mis padres o de mi marido, o mujer.
Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no ser "el alma de la fiesta", el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser, es ya valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia es ya suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en mi trabajo.
No voy a cargar con la responsabilidad que corresponde a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.

Me doy permiso para dejar que desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es solo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Voy a explorar sin angustia.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.
No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: una persona sin fisuras, rígidamente irreprochable, es decir, inhumano.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren, y asumo mi derecho a ponerle límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.

No he nacido para ser la víctima de nadie.
Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.

Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones del exterior.

Y no espero encerrado ni recluido en casa,  ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.
Empiezo por reconocer mis valores, y el resto vendrá solo. No espero de fuera.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.
Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente puedan asimilar con un ritmo tranquilo.
Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy ya es más que suficiente. Y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios y alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.

Prefiero las relaciones menos densas.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir "no".

Elijo lo que me da salud y vitalidad.

Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy, si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me siente bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo "normal" y lo "anormal" en mis estados emocionales los establezco yo.

Joaquín Argente.

✪ Mujer de Sol ✪


Soy la bruja que baja por las cuevas
en medio del silencio de la herida,
cuando el eclipse frío me conmueve
y me lleva por túneles de sangre.

Renazco como virgen de la luz
y beso el océano de ámbar,
la fuerza primigenia
que me desliza a mundos de visiones.

Soy la madre que cuida la galaxia,
y en mundos paralelos reconstruyo
el instinto sagrado, prehistórico,
que adora en sus rituales a las Venus
dedicadas al reino de lo fértil.

Soy la hechicera abierta a la liturgia
de los búhos que viven en las ramas
y experimentan siempre en su plumaje
el secreto del cáliz de la Luna.

Soy la mujer de So, Urano y sombra
que persigue en su piel al Universo,
para soñar despierta con el cambio.

Poema de Ana Muela Sopeña.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Tashkana.

Dicen que desde muy niña se mezclaba con los hombres de la tribu.
Dicen que era trigueña, preciosamente contorneada como si algún artesano de cuerpos la hubiese tallado por milenios y milenios. Sus ojos negros cobijaban la figura de profundas lunas; sus cabellos eran potros al viento; sus senos ardores de fuego; su vientre profunda laguna; sus manos sutil aire fresco .
Dicen que salió una mañana a galopar con su fiel azabache. Treparon aquella ladera que nadie jamás había osado. El frío era intenso y la nieve profunda. Ellos no temían a nada. Sabían que estando así, juntos, era imposible que algo "oscuro" ocurriera.
Dicen que todos dirigieron sus miradas hacia arriba. Se podía ver los rayos del Sol caer perpendiculares sobre sus siluetas. El cielo estaba diáfano tanto o más que el agua del arroyo en donde toda la tribu bebía agua fresca, bañaban sus cuerpos y depuraban sus almas con rituales en noches de Luna llena.
Dicen que al cabo de tres días ya no podían divisarlos; que al pasar una semana y ver que no había regreso, los dieron por muertos.
Dicen que en la noche más oscura y silenciosa, su figura iluminó el firmamento.
Se escucharon aullidos desde millares de estrellas.
Sus heridas fueron tomadas como ejemplo de guerrera.
Nadie supo...nadie sabe...sólo Ella.



Paradoja que la hace Libre.

Se esconde.
Se cuida.

Paradoja que la hace libre
La puerta al abismo
La potencia que da vuelco a la armonía.

Se bucea, a veces
Se cubre de calor interno
Resguardándose de la aspereza
Del hospedaje incierto de otros.

Elige sonidos de cuencos
Se cobija en lienzos
Trazos de colores
Renglones sin traducción
Relojes sin tiempo viejo.

Se cuida y camina
...aunque sangren los motivos
Es la voz en el espejo, hondo
Y se acerca
Y se inclina ante sí misma.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Disposiciones Generales.

A- Considerando que el dicho de que "en el amor y en la guerra todo vale" es completamente verdadero;

B- Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;

Se decreta que:

Art. 1- Todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.

Art. 2- Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como "amor no correspondido". En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envío de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar resultado a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pensamiento obsesivo que le dice: "vale la pena luchar por esa persona".

Art. 3- En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibido la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos a la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, solo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.

Art. 4- En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez, el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.

Art. 5- En todas las heridas definitivas, también conocidas como "rupturas", el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en  cartomantes, (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer libros románticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo será permitidos dos vasos de vino diarios.

Consideraciones finales:
Los heridos por el amor, al contrario de los heridos en los conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.
Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir "he vivido".
Porque no vivieron.

Paulo Cohelo


lunes, 10 de diciembre de 2012

☽☽☽✪☾☾☾ El mito de Hécate

A Hécate se la considera una divinidad teñida de rasgos procedentes de las religiones orientales, como una mujer mítica que ocupa un puesto relevante en el orden cósmico: pertenece a la tercera generación de los dioses, es nieta de Urano, dios del cielo, e hija de Perses y Asteria, ambos descendientes de los Titanes.
A pesar de que Zeus venció a los Titanes, antepasados de Hécate, para poder alcanzar el poder máximo en el Olimpo, le concedió a Hécate numerosos poderes para que los humanos mantengan una relación privilegiada con ella.
Divinidad bañada en un halo de misterio y muy poderosa.
Zeus la honró con espléndidos regalos: "el destino de dominar la tierra y el mar".
Es respetada por todos los dioses y posee la dignidad que confiere el estrellado del cielo.
Al que ella quiere le asiste y le ayuda, posee el poder de la magia, que utiliza según le dicta el corazón.
Diosa protectora en la encrucijada de los caminos y el cruce de los dos mundos, asiste en los partos y ayuda en la muerte, puede cortar el cordón umbilical o el Cordón de Plata de la vida.
Trivia-Tripe Diosa Lunar, muestra las tres formas: Doncella; cuarto creciente, Madre; Luna Llena y Anciana; cuarto menguante.
Tiene el poder del Laberinto Serpentino, conocido como Rueda de Hécate, para renacer y guiar a la humanidad.
Hécate no tiene marido y se reproduce por partenogénesis, desarrollando células sexuales femeninas.
El perro anuncia su presencia. Ama de los animales. Aparece como "virgen", una mujer que solo se pertenece a sí misma.
Los animales salvajes y los domésticos del Cielo, la Tierra y el Mar le rinden homenaje y ella a éstos, pues une todos los pares de opuestos. Esta relación recíproca representa una mística de participación, en la que se reconoce la interdependencia de todos los seres vivos.
El devenir de los siglos la convirtió en protectora de los magos y de las brujas.

☽☽☽✪☾☾☾


martes, 4 de diciembre de 2012

PIEDAD

"La piedad, el principio de toda moralidad, también toma a los animales bajo su protección, mientras que en los otros sistemas de moralidad europea, se tiene para con ellos poca responsabilidad y miramientos.
La pretendida falta de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta para con ellos no tiene importancia moral, de que no hay, según se dice, deberes para con los animales, es precisamente una grosería que supone una barbarie accidental cuya fuente se encuentra en el judaísmo.
Es preciso recordar a esos que desprecian a los animales, a esos accidentales judaizados, que lo mismo que ellos fueron amamantados por su madre, el perro lo fue también por la suya.
Tan estrechamente unida a la bondad de carácter se halla la piedad para con los animales, que se puede afirmar, con confianza, que el que es cruel con los animales no puede ser un hombre bueno".



*

"Una ilimitada piedad por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral. Y esto no exige casuística ninguna. Puede tenerse la certeza de que quien es piadoso no pisoteará los derechos de nadie, no hará daño a nadie; por el contrario, indulgente será para todos, a todos perdonará, socorrerá a todos en la medida de sus fuerzas, y todas sus acciones tendrán marcado el sello de la justicia y del amor de los hombres. Dígase: 'ese hombre es virtuoso, pero no conoce la piedad'. o : 'es hombre injusto y malo pero muy compasivo', y se constatará de inmediato  la contradicción.
Todo el mundo no tiene los mismos gustos, pero no conozco más bella súplica que aquella con que terminan las viejas piezas de teatro indio (como las piezas inglesas terminaban antes con las palabras 'por el rey'), cuyo sentido es el siguiente: '¡Que todos los seres vivos puedan vivir libres de los dolores!'"


"Los Dolores del Mundo" de Schopenhauer